Ha vuelto.
El llorar sin motivo.
O con tantos motivos a
la vez,
que ya ni apetece
comentarlos.
La gente se cansa de
verte llorar.
Prefiere verte callada
y sonriente,
sobre todo, callada y
sonriente.
Sobre todo, sin hablar
de tu mala salud.
Sin hablar de las "novedades"
que aparecen cada día en tu cuerpo,
y crees que tienes que enseñarlas
para que se lo crean.
Pero claro, eso
molesta.
De tu buen humor, que
no entienden.
De tu mal humor, que
les ofende,
y casi siempre tienes
que excusarte.
Recuerdas cuando, de
niña, creías no tener sitio
en este mundo.
Ahora se te ha
empezado a ocurrir otra vez.
A lo mejor es eso, que
te equivocaste de galaxia.
Pero ahora me temo que tiene mala solución,
solo hasta cuando me muera.
Y en eso pienso hoy. En morirme.
Lo llevo pensando toda mi vida, y sin tenerle miedo, al revés.
Pero hoy se me han saltado las lágrimas,
porque de repente me duele dejar a la gente que no me
entiende.